CHILE
Tan Paraíso, Tan
Infierno.
Cuando uno es
pequeño no siempre mira las cosas como son en la realidad, pero eso es un
simple hecho de nuestra niñez, de nuestras solas ganas de jugar y conocer el
mundo que nos quieren mostrar. Crecemos y nos vamos enterando de que el bello
mundo que nos enseñaron no es tal, es más bien un mundo lleno de segregaciones,
en donde las diferencias y las distancias entre uno y otro son casi tan aplaudidas
como el mejor de los conciertos. Ese es Chile, país en donde se cree que todo
lo pagado es mejor, y que lo público es una mera cosa que esta porque a alguien
se le ocurrió; me colgare de una idea que oí de un joven en la tv: “lo público
es mejor, ya que, lo público lo hacemos todo y lo privado solo unos pocos”. La encontré
muy asertivo de su parte decirlo de esa manera.
En la misma línea este joven formaban parte de una comunidad de
personas, humildes personas, digo humilde no refiriéndome a su poder
adquisitivo, si no a la humildad de sus ideales, a lo claro y transparente que
era su fin; evitar el cierre de un colegio público, mejor dicho re abrir un
colegio que un alcalde, no fue capaza de mantener abierto, por un tema de baja
matricula, demostrando a mi parecer, una nula visión de lo que debe ser importante
en este país, la educación en los primeros niveles de la sociedad, entendiendo
como primeros niveles a los niños, esos que serán los continuadores, de lo que nosotros,
sociedad terca y arribista, les estamos dejando. Por otra parte, vi el otro
lado de la moneda, un colegio guiado por una persona que entendió que no solo
es importante la cifra que pueda arrojar un test, sino que es prioritario
darles las herramientas que le ayuden a entender las cosas y no convertirlos en
máquinas, que no piensan, que no razonan, sino que se mueven o responden pre programad
mente.
Es
extraño como nosotros, chilenos, nunca nos decidimos a defender algo, si no es
por alguna recompensa, por lo general monetaria. De alguna forma lo pienso y
desde pequeño siempre lo entendí así, así como que debía de estudiar para después
poder trabajar y ganar plata. ¿Ganar plata? Mmm; pero hoy siento que la plata
no es el fin último de las cosas. Estoy seguro que dirán, el típico discurso
que la plata no hace la felicidad pero si ayuda, pero creo que no es tan así,
estoy seguro que hay algo más valioso que el dinero.
En
el primer caso, me sorprendió como la comunidad escolar: padres, apoderados, ex
– alumnos, toman como propio el “problema” y deciden vivir y morir por un
colegio que fue, es y que muchos quieren que siga siendo parte de ellos,
buscando apoyo en quienes, si creen que la educación es un tema, un tema
importante para la sociedad que muchos queremos dejar para quienes nos sigan. De
igual forma lo entendió el director del segundo colegio, que acompañado un poco
de la fortuna, de la buena toma de decisión y del agudo sentido por el servicio
público, realizo cambios que hoy lo
tienen posicionado como un plantel de excelencia, por sobre los colegios
particulares de su localidad.
Chile,
largo y angosto, tan paraíso y tan infierno, poblado de demonios y escaso de ángeles,
que despierta los más intensos amores y a su vez los más profundos odios; aun
creo que este sentimiento encontrado que nace en mí, pueda desaparecer, porque
como existen personas que creen que cerrando un colegio público, censurando las
verdades, engañando a quienes ya no son tan ilusos como quienes lo fueron antes
que ellos, pueden hacer lo que les plazca y no ser expuestos al juicio público,
también existen aquellos que luchan día a día por lo que ellos creen que es
justo pelear, pero pelear no con palos ni piedras como unos pocos creen que se
debe de hacer, sino que combatir con acciones, con ideas, con garra, con ganas
de que las cosas buenas pasen, pero que pasen para todos, por ejemplo que la educación
pública sea de CALIDAD más que gratuita y que cada uno de nosotros, chilenos nos
sintamos parte de esa tarea y nunca olvidar que el Chile de MAÑANA, el cual queremos
que sea mejor que el de HOY, lo hacemos todos.